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Jornada corporativa · Estrategia

El negocio que la empresa cree tener

Para quién es, qué promete, cómo lo entrega y de dónde gana: cuatro respuestas que tienen que sostenerse entre sí.

Duración
7 horas
Modalidad
Presencial · Virtual
Participantes
De 8 a 20 participantes
Inversión
Solicitar propuesta

La inversión depende del alcance, el número de participantes y la modalidad. Preparamos una propuesta sin compromiso.

El problema que resuelve

Pida a varias personas de la misma empresa que describan a qué se dedica y salen descripciones distintas. No es un problema de comunicación interna. Es que nadie decidió nunca cuál es el negocio, y cada área contestó desde donde lo ve. Se nota también en la propuesta comercial, que cambia según quién la redacte.

Un modelo de negocio no es un documento; es el conjunto de decisiones que ya se están tomando. A quién se le vende se decide cada vez que se acepta un cliente que no encaja. Qué se promete se decide cada vez que alguien improvisa en una cotización. Cómo se entrega se decide cada vez que se hace una excepción. De dónde se gana se decide cada vez que se rebaja un precio para cerrar. Tomadas por separado, todas esas decisiones parecen razonables.

El resultado es una empresa que atiende segmentos con expectativas incompatibles, con una operación estirada para cubrirlos todos y una rentabilidad que nadie sabe explicar. Cada línea o mercado nuevo se decide entonces sobre una descripción que nadie comprobó, y añade complejidad sin que se sepa si refuerza o diluye lo que de verdad paga las cuentas. La revisión de la propuesta de valor suele llegar tarde, cuando ya se contrató gente y se compró equipo para sostener un negocio que nunca se decidió.

De qué trata

Es una jornada completa porque el trabajo no consiste en redactar una frase de propuesta de valor, sino en confrontar cuatro respuestas hasta que dejen de contradecirse. La mañana se dedica a la evidencia: se revisa la facturación real por tipo de cliente y por tipo de encargo, y se compara con la descripción que la empresa hace de sí misma. Es frecuente descubrir que la empresa vive de un segmento del que casi no habla, o que sostiene una línea que consume atención directiva sin aportar mucho.

El punto de partida es deliberado. Un modelo discutido a partir de lo que la empresa dice de sí misma produce una versión mejorada del mismo discurso; discutido a partir de lo que factura, produce otra conversación, porque la facturación no tiene área ni antigüedad que defender. De ahí sale la primera distinción de la jornada: el modelo declarado frente al vigente.

La tarde construye el modelo en sus cuatro piezas: el segmento al que efectivamente se sirve, la promesa que se le hace en términos que el cliente pueda verificar, la manera de entregarla con los recursos que existen y el mecanismo por el que la empresa gana dinero. Cada pieza se prueba contra las otras, porque una promesa que la operación no puede sostener no es una propuesta de valor: es una queja futura. En la promesa se separa lo verificable de lo adjetivo: un «servicio de calidad» no lo puede comprobar ningún cliente; un plazo, un alcance o una condición, sí.

Se trabaja en grupos y sobre los datos de la propia empresa. Los participantes leen la facturación, reescriben la promesa hasta que cada frase pueda comprobarla un cliente y la someten a una prueba de tensión: qué tendría que hacer la operación para cumplirla con todos los clientes actuales, y qué le pasaría al margen si lo hiciera. Cada grupo presenta después su versión del modelo para que los demás busquen dónde se contradice.

La jornada cierra por lo que el modelo excluye. Qué clientes, qué encargos y qué líneas quedan fuera, y qué decisiones pendientes cambian una vez que eso queda definido. El equipo sale con el modelo vigente reconstruido desde la facturación, sus cuatro piezas escritas en una sola página, una promesa que un cliente podría comprobar y una lista razonada de exclusiones, que suele ser lo más difícil de acordar. La exigencia de que las piezas se sostengan entre sí es, a escala del modelo, la misma que Business 360 aplica a la organización entera cuando ALUD lee sus motores como un sistema y no como áreas sueltas.

Qué aprenderán

  • Reconstruir el modelo de negocio vigente a partir de la facturación y no de la descripción oficial.
  • Definir el segmento al que la empresa sirve y aquel al que dejó de servir sin decidirlo.
  • Formular la promesa de valor en términos que el cliente pueda verificar.
  • Comprobar que la manera de entregar y el mecanismo de ganancia sostienen esa promesa.
  • Identificar las líneas y los clientes que el modelo deja fuera.

Temario

  1. El modelo vigente frente al modelo declarado
  2. Lectura de la facturación por tipo de cliente y de encargo
  3. El segmento real y el segmento al que se dice servir
  4. La promesa: qué puede verificar el cliente y qué es adjetivo
  5. La entrega: qué sostiene la operación con los recursos que hay
  6. El mecanismo de ganancia: por dónde entra el dinero y dónde se queda
  7. Coherencia entre las cuatro piezas y qué falla cuando una no encaja
  8. Lo que el modelo deja fuera: clientes, encargos y líneas

Con qué sale la organización

  • Una descripción del modelo vigente reconstruida desde la facturación.
  • El modelo definido en sus cuatro piezas, escrito en una sola página.
  • Una promesa de valor redactada en términos verificables por el cliente.
  • Una lista de exclusiones —clientes, encargos y líneas que quedan fuera— con su justificación.

Detalles del programa

Formato
Jornada corporativa
También disponible como
Taller intensivo · Programa ejecutivo
Idiomas
Español · English
Incluye
  • Manual del participante
  • Plan de acción
  • Recursos posteriores
Facilitación
ALUD Consulting LLC — Global Business Transformation.

Para quién es

  • Equipos directivos que van a revisar su oferta o su segmento.
  • Dueños de empresas que crecieron añadiendo servicios sin revisar el conjunto.
  • Empresas familiares que arrastran líneas heredadas de otra etapa.
  • Organizaciones que preparan la entrada a un mercado o a una línea nueva.

Preguntas frecuentes

¿Esto es una sesión de planificación estratégica?
No. La planificación decide qué se va a hacer el próximo año; aquí se define qué es la empresa. Con el modelo sin aclarar, el plan anual se convierte en una lista de iniciativas sin criterio para descartar ninguna.
¿Se puede hacer sin abrir los números de la empresa?
Se puede, y rinde menos. La mañana vive de la facturación real; sin ella el ejercicio se apoya en percepciones, y la percepción del modelo es justamente lo que la jornada viene a contrastar.
¿Qué pasa si el equipo directivo no está de acuerdo sobre el segmento?
Ese desacuerdo es el hallazgo, no el obstáculo. La jornada lo hace explícito y lo lleva hasta una decisión. Lo que no puede hacer es tomarla en nombre de la dirección si la dirección no está en la sala.

Solicitar propuesta corporativa

Cuéntenos el contexto y preparamos una propuesta corporativa para el taller, la charla o el programa que le interese. No es una compra: es una propuesta, sin compromiso.

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Trabajarlo dentro de la organización

Si este reto no se resuelve en una sesión, ALUD Consulting LLC lo trabaja como consultoría: consultoría gerencial, recursos humanos, estrategia, diseño organizacional, desarrollo de liderazgo y transformación empresarial.