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Taller intensivo · Transformación

La misma persona cobra, registra y concilia

No hace falta sospechar de nadie para ver el riesgo: la empresa creció y el manejo completo del dinero se quedó en las mismas manos.

Duración
3 horas 30 min
Modalidad
Presencial · Virtual
Participantes
De 8 a 25 participantes
Inversión
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El problema que resuelve

No hace falta sospechar de nadie para ver la exposición. La empresa creció y el manejo del dinero se quedó donde estaba cuando eran cuatro personas: quien factura recibe el pago, lo registra y concilia la cuenta a fin de mes. Nadie diseñó ese arreglo y nadie lo ha revisado; se fue quedando, como se quedan las cosas que funcionan mientras la empresa es pequeña.

Lo que se ve alrededor es igual de conocido. El dueño firma sin mirar el documento que respalda el pago, porque quien lo prepara es de confianza y detenerse a revisar parecería un gesto contra esa persona. Las contraseñas se comparten para que el trabajo no se detenga durante unas vacaciones. Y esa misma persona lleva años sin tomar vacaciones completas, porque nadie más sabe cómo corre el proceso, algo que en cualquier otra área se leería de inmediato como un riesgo de continuidad.

Los costos son dos y los dos son reales. Uno es la exposición de la empresa: un error que nadie revisa se ve exactamente igual que una irregularidad y permanece invisible el mismo tiempo. El otro recae sobre la persona: quien controla el ciclo completo carga con una sospecha que no podría desmentir si algún día falta dinero, aunque no haya hecho nada. Y el día que se va, la empresa descubre que nadie sabe cómo se mueve su propio dinero.

De qué trata

El taller empieza por el mapa, porque los controles que se diseñan sin mapa terminan protegiendo lo que ya estaba protegido. En un ejercicio en grupo cada empresa dibuja por dónde entra el dinero, en efectivo, por transferencia, por cobro en la calle o por adelanto, por dónde sale y quién custodia el inventario, la caja chica y los activos. Sobre ese dibujo se marcan los puntos en que una misma persona ejecuta funciones que deberían estar separadas.

El segundo bloque resuelve el problema real de una empresa pequeña: separar funciones cuando el equipo es de tres personas. La respuesta no es contratar, es compensar. Se diseñan controles proporcionales, que el estado bancario lo abra primero el dueño, que todo suplidor nuevo y todo cambio de cuenta de depósito pase por un segundo par de ojos, que la conciliación no la revise quien la prepara, que una tarea rote. Cada control se evalúa por lo que cuesta sostenerlo, porque un control que interrumpe la operación no sobrevive al primer mes ocupado.

El tercer bloque trata los límites de aprobación, la doble firma y el acceso a sistemas, contraseñas y firmas, que es la parte que más rápido se deteriora cuando alguien entra o sale de la empresa. Se trabaja también la conciliación entendida como control y no como trámite, con la pregunta de quién la hace, quién la revisa y qué ocurre con las partidas que llevan meses sin resolverse.

El cierre define la revisión periódica que el dueño hace y no delega, corta y sostenible, y se practica con un análisis de escenario sobre un control que dejó de funcionar sin que nadie lo anunciara: excepciones que se volvieron rutina, una conciliación que siempre se hace a última hora, una cuenta que solo una persona sabe explicar. El taller es educación de gestión: diseña controles hacia adelante y no constituye una auditoría ni una investigación, que ALUD no realiza.

Qué aprenderán

  • Mapear por dónde entra, sale y se custodia el dinero, el inventario y los activos.
  • Diseñar controles compensatorios que separen funciones en un equipo pequeño.
  • Establecer límites de aprobación y revisión de dos pares de ojos.
  • Implementar el control de acceso a sistemas, firmas y contraseñas.
  • Identificar las señales de un control que dejó de funcionar.

Temario

  1. El mapa del dinero: entradas, salidas y custodia
  2. Separación de funciones cuando el equipo es de tres personas
  3. Controles compensatorios y revisión cruzada
  4. Límites de aprobación y doble firma
  5. Acceso a sistemas, contraseñas y firmas
  6. La conciliación como control y no como trámite
  7. La revisión periódica que el dueño no delega
  8. Lo que un control interno no sustituye

Con qué sale la organización

  • El mapa del dinero de su empresa: entradas, salidas, custodia y quién interviene en cada punto.
  • Una tabla de funciones incompatibles con el control compensatorio asignado a cada una.
  • Límites de aprobación escritos y un registro de accesos, firmas y contraseñas con un responsable por cada uno.
  • La revisión periódica del dueño definida: qué mira, con qué frecuencia y qué hace cuando algo no cuadra.

Detalles del programa

Formato
Taller intensivo
También disponible como
Taller · Jornada corporativa
Idiomas
Español · English
Incluye
  • Manual del participante
  • Plan de acción
  • Recursos posteriores
Facilitación
ALUD Consulting LLC — Global Business Transformation.

Para quién es

  • Empresas pequeñas donde una persona concentra el manejo del efectivo.
  • Dueños que firman sin ver el documento que respalda el pago.
  • Negocios con inventario, caja o cobros en la calle.

Preguntas frecuentes

¿Esto implica desconfiar de nuestra gente?
Es lo contrario, y así se plantea en la sala. Un control protege también a quien maneja el dinero, porque le permite demostrar cómo se hicieron las cosas. La ausencia de controles no es una muestra de confianza: es dejar a una persona sola frente a una sospecha que no podría desmentir.
¿Sirve en una empresa de tres personas?
Es exactamente el caso para el que está diseñado. Conviene ser claro: con tres personas no se logra una separación completa de funciones, eso no existe a esa escala. Lo que sí se logra es un conjunto de controles compensatorios y una revisión del dueño que cubren los puntos de mayor exposición.
¿El taller detecta si ya ocurrió algo en nuestra empresa?
No, y si existe una sospecha concreta este no es el instrumento ni el momento. El taller diseña controles hacia adelante y trabaja con casos de discusión, no con sus registros. Una situación de ese tipo requiere otro tipo de profesional y una decisión que conviene tomar antes de sentar al equipo en un taller.
¿Quién debe asistir?
El dueño, necesariamente, junto a quien maneja el dinero y quien lleva los registros. Los controles que el dueño no se aplica a sí mismo no duran: la primera excepción firmada por encima del límite le enseña al equipo que el límite era una sugerencia.

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